Próximas actividades

Próximas actividades: XII Camino de la Lana (sábado 18 de octubre); Ferias tradicionales de Cifuentes (viernes 24 a domingo 26 de octubre); Fiestas de Santa Catalina en Ruguilla (sábado 22 y domingo 23 de noviembre).
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05/07/2019

Crónica de la jornada de Canredondo a Huetos


Hoy, sábado 22 de junio, hemos acudido a Canredondo para iniciar la última de las jornadas de patrimonio previstas para este año. En el bar nos espera un magnífico desayuno ofrecido por el Ayuntamiento de la localidad. ¡Qué bien sienta ese chocolate calentito con churros y “flores” recién hechos!




Después de las presentaciones de rigor, iniciamos la visita guiada por el pueblo, acompañados por varios vecinos y también por Carmen, su alcaldesa. Canredondo es bastante grande y no disponemos de tiempo para verlo todo, de modo que hemos optado por visitar la parte del “Pozo Beber” y “Las Balsas”, que en la jornada del año pasado no tuvimos oportunidad de visitar, y también vemos “La Fuente”, la única que tienen y la que cuidan con más primor, y a la que Raúl ha compuesto unos preciosos versos. Nos cuentan que junto a la fuente se destilaba el espliego a primeros de septiembre. Muchos lo recuerdan con nostalgia.


 

Unas modernas pistas de padel y de bolos nos sorprenden, y Carmen nos cuenta que se han hecho pensando sobre todo en los jóvenes, pero que también son del agrado de los mayores. Salimos del pueblo y tomamos ya el antiguo camino hacia Huetos. Nos acompaña mucha gente de Canredondo. Raúl nos habla del fenómeno kárstico junto a unas dolinas. Cerca, vemos una paridera con ovejas y un vecino nos cuenta algunas anécdotas.




 

Camino adelante encontramos unos troncos de pinos apilados, junto a los que hacemos una larga parada en la que nos cuentan muchas cosas. Pablo nos dice que los troncos contienen metralla de la Guerra Civil y que por ese motivo el pinar se mantuvo intacto hasta nuestros días, ya que no dejaban cortar los árboles porque se rompían las sierras. Ahora ya sí, porque hay mejor maquinaría, pero se tala con control para que el pinar siga vivo.



Alejandro, encaramado encima de la pila de troncos, nos explica muy bien cómo es el crecimiento de los árboles, como se alimentan, y muchas otras cosas que podemos deducir observando los anillos del tronco.

A lo largo del camino y también junto a nosotros vemos gamón, una planta muy aprovechada en la zona para añadir a la comida de los cerdos porque se tenía la creencia de que “los cerdos que comen gamones dan mejores jamones”. Entonces había una veda para cogerlos, y cuando se levantaba, muchos iban a recolectar. Flor nos dice que es una planta que tiene muchas propiedades medicinales y que se usa en farmacopea.

Ahora el camino va cuesta abajo y el valle se va cerrando. Su frondosidad y belleza sorprende y deleita a más de uno. ¡Cuidado con los resbalones! ¡Pisad con cuidado!, oímos por ahí.

En un rellano, una gran mancha de suelo negruzco delata que allí hubo una carbonera, y nos explican cómo se hacía para obtener el carbón vegetal en otros tiempos.


Seguimos el camino y en un rato paramos de nuevo para que Raúl nos explique el relieve y nos hable, entre otras cosas, de una falla cuyas huellas veremos en una roca junto al camino un poquito más adelante.  También hablamos de toponimia, pues según el mapa, el lugar se llama “El Escomiadero”, curioso nombre y espectacular lugar donde pensamos que más de uno se habrá precipitado accidentalmente al vacío.



El valle se abre y el paisaje cambia radicalmente. Raúl nos cuenta que eso ocurre porque confluyen dos sistemas morfológicos.



El calor aprieta y el camino, ahora llano, se va haciendo largo. La belleza del paisaje compensa el calor y el cansancio. ¡Ya vemos Huetos! Llegamos al destino, donde nos espera Miguel con su oasis de vino, limonada y agua fresquita y, ¡cómo no!, con su miel y queso fresco.

Un pequeño autobús devuelve a los vecinos a Canredondo y a los conductores para que recojan sus vehículos. Los demás descansamos en el bar de Huetos, con su terraza a la sombra, entre animada charla y tragos de cerveza y refrescos. Poco a poco, nos vamos acomodando y van llegando los que fueron a por sus coches. La comida va extendiéndose sobre las mesas. Como siempre, las tortillas, quesos, empanadas y otras viandas viajan de lado a lado para que todos las prueben.

Con el estómago lleno y a la sombra, ¡qué pereza da! Algunos se van marchando, otros esperan para visitar el pueblo de Huetos, y el resto se queda para componer unas coplas sobre la jornada.




Mercedes y José Antonio nos acompañan en la visita a la iglesia del pueblo, que recorremos por dentro y por fuera. Una placa con inscripción y calavera a la entrada del viejo cementerio, ya clausurado hace muchos años, nos recuerda la fugacidad de la vida. Junto al ábside, una morera llena de frutos nos sorprende y deleita el paladar. ¡Buen postre!



Volvemos junto al bar donde nos unimos a los poetas y terminamos de componer las coplas que acabamos cantando, como de costumbre, al son del rabel. Puedes verlas en este enlace (PDF de 87 Kb).

¡Hasta pronto y hasta siempre! Las Jornadas de Patrimonio volverán en febrero de 2020, pero antes, en octubre, nos veremos en la Ruta de la Lana.

Gracias a Eduardo y Jaime por las fotos.

30/05/2019

De Canredondo a Huetos

Este próximo sábado 22 de junio tendrá lugar la quinta y última Jornada de Patrimonio prevista para 2019 por el Ayuntamiento de Cifuentes, recorriendo el antiguo camino entre Canredondo y Huetos. El recorrido permite apreciar la transición entre las sierras del borde del Sistema Ibérico y de la Alcarria Alta.

Cartel con la convocatoria de la excursión.
Esta quinta jornada comenzará en la Plaza Mayor de Canredondo a las 9:30, donde ya antes nos abrirán el bar, por si alguien quiere aprovechar para desayunar o ir al baño antes de salir, y tendrá lugar una breve visita guiada por este interesante pueblo.

A las 10:00 será la salida andando de Canredondo. Tras 9,6 km, la llegada a Huetos está prevista hacia las 14:00 o 14:30, visitando algunos lugares de interés por el camino: un sistema de dolinas por karstificación de las dolomías cretácicas, uno de los mejores ejemplos de pinar autóctono del entorno, además de bosques de encina, quejigo y pino, etc. Una vez en Huetos, se transportará a los conductores de vuelta a Canredondo para recoger sus coches.

Una empresa de productos locales de la miel nos ofrecerá un aperitivo al llegar a Huetos, y los participantes que lo deseen podrán comer en el bar con lo que hayan traído. En cualquier caso, en Cifuentes y otros pueblos del entorno hay restaurantes que ofrecen buen menú a buenos precios. En este enlace puedes ver un listado (se recomienda llamar antes). Después de la comida habrá una visita guiada por Huetos, y como ya suele ser tradicional, terminaremos la jornada redactando unas coplas sobre lo acontecido y cantando unas rabeladas.

La distancia total del recorrido es de 9,6 km de dificultad media variable, por caminos de tierra y sendas por el monte, tanto en terreno llano como con pendiente en algún tramo, y en su mayor parte de bajada.

Perfil del camino entre Canredondo y Huetos.
Se recomienda llevar calzado adecuado, y como se espera que haga sol y buen tiempo, pues también recomendamos gorra y protección solar, así como agua y un tentempié para el camino, pues la comida será bastante tarde. La predicción del tiempo atmosférico está disponible en este enlace.


Esta jornada de patrimonio es una actividad gratuita organizada por el Ayuntamiento de Cifuentes en colaboración con el Ayuntamiento de Canredondo y las vecinas y vecinos de Canredondo y Huetos. Para participar no hace falta reservar; basta con presentarse a la hora indicada (9:30 am) en el lugar de encuentro (Plaza Mayor de Canredondo). 

Para obtener más información recomendamos llamar al teléfono 949810833 en horario de apertura de la Oficina de Turismo de Cifuentes: sábados de 11:00 a 14:00 y de 17:00 a 20, y domingos y festivos de 11:00 a 14:00. También puedes escribir al correo electrónico: turismo@cifuentes.es


Documentación disponible:
- Folleto (díptico) con el programa de la actividad y mapa del recorrido (PDF de xxx Kb).
- Cartel para imprimir, con el programa general de jornadas de patrimonio para 2019, en formato PDF (1 Mb) y en formato JPG (230 Kb).
- Cartel para imprimir, con el programa específico de esta jornada de Morillejo a Sotoca, en formato PDF (311 Kb) y en formato JPG más arriba en esta misma página.
- Archivo KMZ del recorrido (para ver con GoogleEarth, GoogleMaps u otros geolocalizadores).

05/05/2018

Crónica de la jornada de Canredondo a Oter



Con frío y amenaza de lluvia estamos hoy 28 de abril en Canredondo para dar comienzo a la tercera Jornada de Patrimonio de esta año 2018 que nos llevará hasta Oter.


Magnífico comienzo con un rico desayuno que nos ofrece el Ayuntamiento de Canredondo en el bar: café, chocolate, churros, tostadas… ¡una delicia para el paladar y para entrar en calor!


Hacemos recuento y somos casi noventa. Las jornadas de patrimonio de Cifuentes siguen aumentando su difusión y en esta ocasión participan también personas procedentes de China, Estados Unidos de América, Gran Bretaña e Italia. Enrique y Luisa hacen las presentaciones de rigor y empezamos la visita guiada por el pueblo, acompañados también de varios vecinos y vecinas de la localidad que nos van contando su saber. Por ejemplo, que el propio bar del que acabamos de salir fue el horno del pueblo en otros tiempos. Canredondo fue una villa cerealista por excelencia y su pan era muy apreciado por toda la comarca. Aquí acudían de otros pueblos del entorno, como Morillejo, por ejemplo, de donde venían a cambiar vino y aguardiente por trigo.


Caminamos cuesta arriba por las calles del pueblo camino de la iglesia, que está dedicada a La Visitación, el encuentro de María con su prima Isabel, y cuya fiesta se celebra a primeros de junio. Junto a la iglesia se hallaba la carnicería. En la preparación de esta visita, Luisa de Canredondo le había contado a Luisa, nuestra historiadora, que antiguamente, cuando compraban carne, no pagaban con dinero sino que se usaba “la tarja”, una vara de madera en la que se hacía una muesca indicando la cantidad de carne que cada cual se llevaba y que más tarde pagaba con cereal cuando se recogía la cosecha. También se podía pagar con huevos.


En una pequeña plaza en la que se celebraban corridas de toros, hoy lucen unas pilas y abrevaderos junto al Pozo de la Ermita. Las pilas proceden del antiguo lavadero. Se sacaba agua con cubos de un pozo llamado “Ayuzo” y se llenaban las pilas. La ermita de la Soledad es muy apreciada por los vecinos, que se esmeran en tenerla primorosamente cuidada y con todo detalle.


El Olivo, situado a poniente, era el lugar de encuentro al atardecer de los más mayores. Hoy es el Centro Municipal, un centro social magnífico para uso y disfrute de los vecinos, que por una pequeña cantidad lo alquilan cuando lo necesitan.


En el rollo, junto al juego de pelota, Luisa e Isabel de Canredondo nos cuentan que además del uso característico de este tipo de elementos arquitectónicos, también se empleaba para colgar al Judas y a la Judesa el Sábado de Gloria, en Semana Santa. Y junto al rollo, la noche del 30 de abril, se colocaba “El Mayo”, un tronco de pino alto y derecho que los mozos cortaban y traían a hombros desde el pinar. Después se cantaba casa por casa a las mozas con algunas coplas que las describían con bastante realismo, es decir, resaltado sin miramientos su belleza o su fealdad.


Desde allí nos vamos a La Fuente. En Canredondo todo son pozos, y Enrique nos explica la razón geológica. A esta fuente llega el agua canalizada del llamado “Pozo Beber” con un agua limpia y cristalina. Unas caras decoran el frontal y una curiosa inscripción prohíbe enredar en la fuente bajo multa de quince pesetas.



Junto a la fuente está el Pozo Ayuzo y el lavadero actual. También se lavaba en las balsas, con el agua soleada. Junto a las balsas hay un chopo centenario que hace del lugar un sitio idílico.



De repente nos damos cuenta… ¡Es tardísimo con respecto a la hora prevista para la salida! Pero es que hay tanto para ver… De todas formas, no están previstas muchas paradas en el recorrido, de modo que ganaremos tiempo.


El camino antiguo que nos lleva hacia Oter atraviesa la paramera en línea recta. Esta planicie es el borde occidental de la gran Paramera de Molina, con más de 1150 m de altura y clima extremo que hoy apreciamos en toda su crudeza. A lo largo del camino vemos varias parideras. El ganado y el cereal han sido la principal fuente de riqueza de este pueblo.






Comenzando la bajada, a la izquierda vemos un conjunto interesante de arbustos: enebro común, enebro de la miera, sabina negral y pino carrasco, todos juntos, entrelazados. Parece que se han dispuesto así para facilitar las explicaciones de nuestras biólogas, que también nos cuentan las utilidades de cada uno de ellos. La madera del enebro de la miera servía para obtener un aceite que hacía de desinfectante, una especie de “mercromina”, para las heridas de las caballerías y del ganado, y también para evitar que les entrara la moscarda. Los frutos del enebro común se usan para hacer la ginebra y para aromatizar las carnes. La madera de sabina era muy apreciada porque ahuyenta a los insectos y aguanta muy bien el agua, de ahí que se usase para hacer puertas de acceso a las viviendas y también en las salinas.


El carril y el llano se acaban en La Terrera y serpenteando bajamos por un profundo valle hacia Oter. Romeros y aliagas en flor, espliego, tomillo y ajedrea. Con las plantas aromáticas y la humedad de las lluvias de días anteriores, el campo huele de maravilla.


Paramos junto a unas presas de mampostería que se hacían para sujetar el terreno y retener el sedimento y el agua en las distintas parcelas, a modo de aterrazamientos. Estamos ya en el término de Oter y Meme nos cuenta que, cuando era pequeña, fue allí a ayudar a su padre con la siega. Aquellos pedazos estaban sembrados de cereal y pasaban allí mismo la noche al raso para cortarlo de madrugada, con la fresca, y que así en húmedo no se separe el grano durante el transporte a la era. Ahora no hay nada sembrado, pero han crecido muchas plantas aromáticas: romero, tomillo, ajedrea, espliego y mejorana.


Nos cuentan una historia entrañable sobre la mejorana: San Joaquín y Santa Ana iban por el campo y Ana dijo cogiendo una ramita de una planta: “Qué bien huele esta, Joaquín”. Y Joaquín le dijo, cogiendo otra, “Pues esta huele aún mejor, Ana” y de ahí su nombre, mejorana.


El lugar donde nos encontramos se llama Valdehuevos. Enrique nos hace observar la abundancia de cantos rodados de caliza con el tamaño y la forma de huevos, planteando la posibilidad de que se llame así por eso.


A partir de este valle, entramos en el Parque Natural del Alto Tajo, uno de los más grandes de España y que en Guadalajara protege algunos de los paisajes y bosques más emblemáticos de la provincia.

La Fuente del Camino, seca.
Pablo enredando en el caño.
Camino adelante encontramos una fuente aparentemente seca, pues no mana agua. Sin embargo, enredando en el caño con unos juncos, Eduardo y Pablo consiguen que salga un buen chorro de agua, demostrando que lo de enredar en los caños no siempre es tan malo como planteaba el cartel de aquella fuente en Canredondo...

En pocos minutos se llenó el pilón.


Seguimos caminando, saltando a derecha e izquierda del pequeño arroyo que discurre por el camino, y en un punto que nos ha marcado Meme, toca empezar a subir gradualmente por el pinar de la vertiente izquierda. Serpenteando a media ladera, vemos que aún quedan restos del antiguo camino, con algunos tramos de plataforma empedrada y margina bien conservados. Al final de la subida, llegamos al Collado de Oter, donde nos incorporamos a la carretera que hicieron sobre el camino antiguo en la cuesta abajo. Al fondo nos espera Oter, en un lugar apacible al fondo del valle.



Ya en el pueblo, nos recibe el juego de pelota. Siempre hay uno en cada pueblo de esta comarca, por pequeño que sea. ¿Será parte de la influencia vasconavarra de la repoblación medieval por estos lares?



Junto a la iglesia nos espera Ángel Luis, el mielero de Gárgoles de Abajo. Queso, miel, vino, alajú, patatas fritas. ¡Qué bien sienta todo para refrescarnos al final del recorrido y como aperitivo!

Mientras unos regresan a Canredondo para recoger los coches, otros visitamos la cueva de Meme y preparamos el Centro Social para comer allí. Como siempre, sacamos y repartimos las viandas. Meme nos ha preparado una tortilla hecha con “collejas”, una planta que brota en estas fechas y cuyo sabor recuerda al de las espinacas. A los postres, dulces y licores variados. ¡Imposible probar todos! ¡Vamos a recuperar con creces las calorías perdidas en la marcha! Pero es un placer irresistible.


Algunos nos vamos a visitar el pueblo. Junto a la iglesia hay una campana en el suelo, a modo de escultura y homenaje. Es una campana ya anciana y jubilada, colocada con todos los honores encima de un pequeño podio. La iglesia, pequeña y coqueta, está dedicada a San Mateo, y no a San Matías como erróneamente dice el cartel que hay junto a la puerta. Su pila bautismal con garras de león es curiosa. También tiene órgano, aunque ya dejó de sonar hace muchos años.



De ahí vamos a la Fuente y al Lavadero. El agua sale a raudales y el perro de Meme se da un baño con la consiguiente regañina de su dueña. Meme nos hace una demostración de cómo se lavaba en el lavadero, usando un trozo de jabón casero. Una joven nos cuenta cómo se hacía lo que llamaban “la colada”, con un tinillo, que es un recipiente de cerámica donde se metía la ropa blanca ya lavada, y en cuya boca se colocaba un lienzo sobre el que se echaba ceniza de la más blanca y fina, y sobre la que se vertía agua para "colarla" según disolvía la ceniza, resultando un líquido equivalente de la lejía. La ropa se dejaba reposar varias horas en el tinillo con el líquido y luego se aclaraba. El proceso es el origen de lo que llamamos “hacer la colada”, que por extensión ha pasado a significar simplemente el hecho de lavar la ropa.


De vuelta al Centro Social, encontramos a nuestros copleros y músicos ya preparados. Pilar traía ya unas coplas magníficas, sobre las que ha trabajado después con Raúl y Enrique, que estaban hoy muy inspirados, para añadir otras cuantas estrofas. Y como tantas otras veces, las hemos cantado a ritmo de rabeladas. Un bonito broche para acabar la jornada. Puedes bajarte el PDF (80 Kb) con las coplas en este enlace.

Tras las despedidas, algunos hemos vuelto a Canredondo para ver lo que no nos había dado tiempo esta mañana. Desde aquí os invitamos a volver para que lo veáis también. El llamado “Pozo Beber”, de donde se sacaba el agua para el consumo humano; la Calle de Los Conformes, de curioso nombre y con uno de los pozos de los que hay en cada barrio del pueblo, de donde se sacaba el agua para las gallinas y para fregar; y por último, las balsas junto al chopo centenario, hacia donde nos dirigimos en un paseo delicioso al caer la tarde.


Nos despedimos hasta la próxima jornada, que será el 26 de mayo, de Morillejo a Carrascosa. Muchas gracias a todas y cada una de las personas que han contribuido a que estas Jornadas sean un auténtico placer y un pozo de aprendizaje para todos.

¡Hasta pronto!

Muchas gracias por las fotos a Eduardo, Enrique, Inés, José Luis, Luisa y Maripaz. Nuestro agradecimiento a los vecinos y vecinas de Canredondo (Luisa, Isabel, Juan Luis y su padre Carlos...) y de Oter (Meme y Tito), y a todas las personas que hicieron posible esta jornada de patrimonio: José Luis y Marco por parte del Ayuntamiento de Cifuentes, Luisa desde la Oficina de Turismo, Enrique, Fernando y Raúl por las explicaciones... Agradecimientos también al Ayuntamiento de Canredondo y en especial a la alcaldesa Mari Carmen, que nos contó cosas del pueblo y se encargó de que nos ofrecieran el desayuno en el bar y que nos abrieran la iglesia, el centro y la ermita. También a Ángel Luis, por la miel, el vino y el queso, y a Isabel de Toro, que siempre nos canta coplas y nos cuenta sobre los usos de las plantas. Agradecemos a toda la gente que se nos haya olvidado nombrar, y a todos los participantes que hacen de cada jornada una experiencia enriquecedora y única, con su interés y motivación.