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miércoles, 7 de diciembre de 2016

La tradición del alajú en Ruguilla


Como en nuestra última entrada al blog sobre el aguardiente, seguimos en Ruguilla recuperando patrimonio cultural inmaterial. Este fin de semana pasado (2 a 4 de diciembre de 2016), la Asociación de Vecinos de Ruguilla organizó unas jornadas para la recuperación del tradicional alajú, un dulce típico de estas fechas navideñas que hacían nuestras madres y abuelas en esta zona sudoriental de Castilla.

Cascando nueces para el alajú en el Centro Social de Ruguilla.
Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, el término alajú se deriva del árabe hispánico al-ḥašú, y este a su vez del árabe clásico ḥašw, que significa 'relleno'. Se trata de un dulce de origen árabe que todavía se prepara en diferentes partes de España y que, generación tras generación, se viene haciendo también en gran parte de la Alcarria de Guadalajara y Cuenca. La despoblación de los años 60 y 70, junto con la comercialización del turrón, han desplazado y casi llevado al olvido este dulce que se había mantenido cientos de años en la cultura popular tradicional.

Así que el viernes 2 de diciembre nos reunimos en el Centro Social de Ruguilla y empezamos cascando 20 kgs de nueces. Isabel de Toro, vecina de Ruguilla, nos estuvo guiando paso a paso en la elaboración.

En la sartén tostamos un poco el pan rallado para que seque.
Primero se tuesta un poco la cáscara de naranja hasta que se dore, se muele fine, y se aparta. Después, se tuesta el pan rallado en una sartén hasta que esté bien seco y algo doradito.

De la sartén al barreño para mezclar con las nueces.


Mezclamos el pan rallado y la cáscara de naranja ya tostados, con las nueces que ya habremos picado previamente. Al día siguiente continuamos el proceso.

La miel al calor del fuego.

Preparamos 7 kilos de miel que colocamos junto al fuego para que se vaya ablandando.


Cociendo la miel.

Se pone la miel a cocer. Como es mucha, pusimos la mitad, 3 kg y medio de miel en una olla grandota. Cuando empezó a cocer, removemos para que no suba y se salga.


Prueba de la gota de miel en agua.

Tiene que seguir cociendo hasta que, echando una gotita de miel en el agua de un plato, la gotita de miel no se desparrame. Hay que ir probando de vez en cuando, para ver si ya está a punto.



Hay que mezclar todo muy bien.

Cuando ya está la miel a punto, se añade la mezcla de nueces con pan rallado y cáscara de naranja que teníamos aparte. En este caso, pusimos la mitad, porque lo hicimos en dos tandas. Luego se da vueltas a todo en la olla hasta que se mezcla bien homogéneo.


Preparando los moldes.

Mientras unos mezclan y remueven, otros fuimos preparado unos moldes con obleas.


Rellenando los moldes.
Echamos la masa de nueces con miel sobre la oblea en cada uno de los moldes.

 
 



Cuando ya están todos los moldes rellenos, nos mojamos las manos y vamos aplastando la pasta e igualándola con un rodillo. Después se coloca la segunda oblea por encima, y por último, desmoldamos y las amontonamos con peso encima para que se queden planas.



Desmoldando y apilando.
El resultado final, listo para consumir.


En este caso, como hay mucho alajú, vamos apilándolas y colocando una lámina de plástico entre una y otra para que no se peguen. Esperamos unas horas a que se enfríe, y ya está. ¡A degustarlo!

Muchas gracias a Isabel, nuestra maestra de cocina y organizadora, así como a todos los vecinos y vecinas de Ruguilla que participaron. Gracias también a Eduardo y Luisa por las fotos.



Enlaces a recetas y otros contenidos sobre el alajú:


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