Próximas actividades

Próximas actividades: XII Camino de la Lana (sábado 18 de octubre); Ferias tradicionales de Cifuentes (viernes 24 a domingo 26 de octubre); Fiestas de Santa Catalina en Ruguilla (sábado 22 y domingo 23 de noviembre).

06/03/2023

Crónica de la ruta por el Ceño del Moro y La Tajera


En esta mañana fría de un 25 de febrero, para entrar en calor y coger energía, algunos hemos comenzado la segunda jornada de patrimonio del año con unos churros y chocolate o café. Todo un lujo que nos ofrece el nuevo churrero de Cifuentes abriendo temprano.

Casco viejo y monumental de Cifuentes en la visita guiada.

Con Luisa recorremos las calles de Cifuentes en una breve pero intensa visita guiada, y terminamos en la Plaza Mayor. Allí ya nos espera Enrique con el resto de los participantes para agruparnos en los vehículos y minimizar el número de coches.

En la Plaza Mayor de Cifuentes nos agrupamos en vehículos, y enseguida parte la comitiva.

En el aparcamiento nos agrupamos y Enrique hace una introducción a la jornada.

La carretera hacia La Tajera tiene algunos baches a pesar de que se han tapado otros muchos recientemente. Aparcamos los vehículos y nos presentan la actividad. Vamos a recorrer unos nueve kilómetros en los que tendremos carriles, senderos y algún tramo campo a través, todo ello con sus cuestas arriba y abajo.


Empezamos la marcha por una pista llana pero pronto hay que tomar un pequeño sendero para bajar al valle del Ceño del Moro. Nos ayudamos unos a otros a salvar obstáculos, procurando que nadie se caiga. La visión es espectacular, tanto por la frondosa y variada vegetación, como por las rocas. Y de repente, ahí está el Ceño del Moro, un resalte rocoso del que Enrique nos cuenta su formación.

Aprovechando el resalte superior (ceño) de la enorme pared de piedra, al pie hay un abrigo de pastores (paridera) construido con piedra seca (es decir, sin mortero, yeso ni ningún otro cemento). Luisa nos habla de este tipo de construcciones antiguas utilizadas para el ganado, y también de cómo frecuentemente los sitios así los aprovechaban los homínidos prehistóricos.

Foto de familia de la jornada, al pie del Ceño del Moro.

En el abrigo, bajo la ceja del ceño, hay un impresionante ejemplar de enebro común.


La vegetación nos sorprende y los guías nos van contando cosas interesantes sobre enebros, guillomos y otras plantas. Por cierto, que vemos un enebro común (Juniperus communis
subespecie hemisphaerica), que no es nada común, y valga la paradoja, ya que tiene un impresionante porte arbóreo superior a 5 metros que lo asemeja a un abeto. Se trata de una especie sensible al calor que puede desaparecer en esta zona por el calentamiento climático, y por lo tanto de un ejemplar que debe ser cuidado y conservado.

Continuamos el camino y sorteamos los grandes bloques de caliza que jalonan el barranco, junto a grandes guillomos (Amelanchier ovalis), algún arce mediterráneo (Acer mospessulanum) y numerosos saucos (Sambucus nigra): un interesante refugio de especies poco frecuentes en la zona. Siguiendo por el fondo del pequeño cañón fluvial, alcanzamos el angosto desfiladero por el que se desagua el valle.

Bajando por el desfiladero del pequeño cañón.


Hace frío pero luce el sol y no hace un día tan malo como habían pronosticado los meteorólogos. ¡Es una lástima, porque estos pronósticos hacen que muchas personas potencialmente participantes decidan no venir y luego se arrepienten cuando ya es tarde!

Ahora comienza la cuesta arriba. Se atisba una carbonera. Desde comienzos del siglo XX y hasta los años 70 en que comenzaron a utilizarse otro tipo de combustibles, el carbón era necesario para abastecer las ciudades y las carboneras se hacían en nuestros bosques. Era un trabajo muy penoso ya que tenían que hacer una choza y permanecer día y noche para vigilar la pira de leña de la que se obtendría el carbón que no podía dejar de arder. El proceso duraba aproximadamente un mes. Meme recuerda cuando ella era muy pequeña, que visitó la choza donde vivían unos carboneros que tenían un niño pequeño que se encontraba enfermo. ¡Cuántas penalidades!

El embalse de La Tajera nos ofrece una panorámica espléndida.

Ya llevamos más de la mitad del recorrido y ahora nos acercamos con Enrique a ver varias trincheras de la última guerra civil. Desde arriba divisamos la presa y el pantano de La Tajera. ¡La vista es espectacular! Nos cuentan que la presa se hizo sobre el río Tajuña. La expropiación de tierras se realizó en 1964 favoreciendo la despoblación de los pueblos afectados, aunque las obras no comenzaron hasta los años 80 y no se concluyeron hasta pasado el año 2000. Hubo muchos problemas en su construcción. 

La subida al Alto de la Tajera se nos hizo un poco pesada, pero mereció la pena.

Seguimos cuesta arriba por el bosque hacia el alto de la Tajera. Un grupo decide no entrar a ver los restos de la guerra civil y se quedan en el camino esperando. El resto va con Enrique a ver las profundas trincheras, los gruesos parapetos y enormes abrigos que sirvieron para refugio de tropa. Impresiona la cantidad de personas que debieron ocupar todas estas instalaciones durante varios años.

Parte del complejo sistema de parapetos, trincheras, nidos de ametralladoras y refugios.

Arriba ya vemos casas en ruinas de un poblado hoy abandonado. Natalia nos cuenta que se hizo para los trabajadores de la presa. También hubo un proyecto de chalets y de actividades náuticas que se quedó en agua de borrajas. El poblado hoy en día es una finca particular.

La entrada a una sima indica que las calizas del Cretácico están karstificadas.

Terminado el recorrido y de vuelta a los vehículos, no sabemos si es más el hambre o el cansancio.

Nos despedimos junto al improvisado aparcamiento y la jornada se termina para algunos. Otros nos vamos a comer en Cifuentes. Unos cuantos hemos traído comida y nos instalamos
al sol, en el claustro del antiguo Convento de Dominicos de Cifuentes, como ya hemos hecho en otras ocasiones.

Terminamos la jornada compartiendo viandas y comentando las anécdotas del día.

Después de comer nos vamos a visitar el antiguo Convento de Belén por dentro. Ya no quedan monjas, pues hace unos años se las llevaron a Sigüenza. El Obispado ha cedido el antiguo convento a la asociación religiosa Hakuna y, aprovechando que hoy están allí con alguna actividad, Marco, el alcalde de Cifuentes, nos concierta una visita. Ignacio nos recibe y visitamos la huerta del convento, con fuentes por todas partes. Un numeroso grupo de jóvenes músicos y una coral cantan alegres para nosotros. Ignacio nos enseña el convento por dentro. ¡Muchas gracias! Poco a poco van haciendo arreglos, vemos una capilla recién reformada que ha quedado muy bonita.

Y ahora sí, ya nos despedimos hasta la próxima jornada de patrimonio, que será el sábado 25 de marzo y que nos llevará de Val de San García a Moranchel por el antiguo camino que va por arriba, sin pasar por Cifuentes.

¡Hasta pronto!

 Muchas gracias por las fotos a Eduardo, Enrique, Juan Luis, Mari Paz y Montse.


 

11/02/2023

De ruta por La Tajera y el Ceño del Moro

Este próximo sábado 25 de febrero tendremos oportunidad de visitar el entorno de La Tajera, una zona poco conocida del municipio de Cifuentes en la que todavía no habíamos estado en jornadas de patrimonio de años anteriores. En esta ocasión haremos un recorrido circular de unos 9 km para conocer algunos elementos significativos del patrimonio cultural y natural de la zona, como fortificaciones de la guerra y un pequeño cañón fluvial excavado en las calizas del Cretácico conocido como el Ceño del Moro. Puedes ver el itinerario y las paradas en este archivo KMZ para GoogleEarth.

Esquema del recorrido de la jornada, con indicación del lugar de salida y llegada (P).

Antes de salir para el campo, Luisa nos hará una visita guiada rápida por Cifuentes, solo de exteriores y con lo más representativo y emblemático. Para ello saldremos a las 9 de la Churrería de los Manantiales, que estará abierta desde las 8.

A las 10 de la mañana saldremos en vehículos desde la Plaza Mayor de Cifuentes hacia el norte por la carretera que va a La Tajera. Una vez pasadas las casas del Alto de la Tajera, dejaremos los coches a la derecha de la carretera, en el desvío que sale hacia el Arroyo del Ceño del Moro (indicado en el mapa de arriba con una P). Ahí empezaremos el recorrido de la ruta guiada a las 10:30 de la mañana con el siguiente programa de paradas:

- Ceño del Moro: covachas, cañón y angosto (desfiladero).
- Carboneras.
- Depósitos relictos de la última glaciación.
- Cañada del carril (antiguo camino de Cifuentes a Torrecuadrada).
- Monte de carrasca (bosque de encina).
- Panorámica de la presa y el embalse.
- Restos de la guerra (parapetos, trincheras, abrigos, nidos de ametralladora...).
- Casas del Alto de la Tajera y sima.
- Regreso a los vehículos y vuelta a Cifuentes.

Ejemplo de parapeto con puesto de tirador (donde está metido Tomás) en el Alto de la Tajera (marzo de 2011).

Como siempre, la actividad es gratuita y no hace falta apuntarse. Basta con presentarse a las 9 en la Churrería de Los Manantiales para participar en la visita guiada, o en la Plaza Mayor de Cifuentes antes de las 10 para agruparse en los coches y unirse al grupo para salir.
 
Restos de abrigo para tropas junto a las trincheras en el Alto de la Tajera (marzo de 2011).
 
El recorrido por el entorno de La Tajera es circular (volveremos andando a los coches), de dificultad media, con algunas subidas y bajadas pronunciadas por caminos y senderos con superficie irregular y pedregosa, por lo que recomendamos llevar calzado adecuado (botas con huella y que sujeten los tobillos), además de ropa de abrigo (no sabemos si lloverá o nevará), agua y un tentempié (es probable que acumulemos retraso).

Las calizas del Cretácico superior que forman el angosto del Ceño del Moro.

Al terminar el recorrido volveremos a Cifuentes y los participantes que lo deseen podrán comer en cualquiera de los restaurantes que hay en Cifuentes y los pueblos del entorno. En este enlace puedes ver un listado (es recomendable llamar antes).

Panorámica de la presa y el embalse desde el mirador del Alto de La Tajera (junio de 2008).
 
Si vienes de lejos (Madrid, Guadalajara, Barcelona) y prefieres no tener que madrugar ese día, en los pueblos del municipio (Cifuentes, Gárgoles de Arriba, Gualda y Ruguilla) hay casas rurales y hostales con precios moderados. En este enlace puedes ver un listado con los datos de contacto para llamar y reservar.

¡Nos vemos el sábado 25 de febrero de ruta por La Tajera y el Ceño del Moro!

Cartel con la convocatoria (haz click para verlo con mejor resolución).

Covachas con muros de piedra seca aprovechando el Ceño del Moro para refugio del ganado.

Perfil topográfico de la ruta, indicando el aparcamiento y punto de partida (P) y el sentido del recorrido.

Mapa de hace un siglo de la zona de la ruta, antes de que se construyeran las casas del Alto de la Tajera en los años 20 y 30, y la presa en los años 80. Desde los años 90, el embalse cubre el antiguo "Camino de Cifuentes a Torrecuadrada de los Valles", que antes cruzaba el río Tajuña por el Puente de Aranz para seguir río arriba por la margen derecha hasta Torrecuadrada, donde enlazaba con la Cañada del Carril. En el recorrido cruzaremos dos veces este antiguo camino y cañada.

05/02/2023

Crónica de la ruta por los Gárgoles


Ayer tarde 27 de enero estábamos con temperaturas bajo cero y además se levantó un viento espantoso, pero esta mañana no sentíamos tanto frío, ya que el viento parecía regalarnos una tregua. En la plaza de Gárgoles de Abajo nos hemos reunido una treintena de personas esperando con ilusión el comienzo de la primera Jornada de Patrimonio del año.


Enrique y Luisa hacen las presentaciones de rigor y nos recuerdan que ya han pasado doce años desde que comenzamos esta aventura de las jornadas de patrimonio, y que precisamente una de las primeras de estas rutas guiadas fue a la villa romana de Gárgoles de Arriba que hoy también visitaremos.

Luisa nos explica los detalles del interior de la iglesia de Gárgoles.

 Comenzamos la visita guiada al pueblo con Luisa y también con Pilar, la bibliotecaria de Gárgoles que nos acompaña. Admiramos la Plaza Mayor con sus casonas, la iglesia barroca y de grandes dimensiones, sus calles y la ermita de La Soledad, protagonista de ritos y procesiones de la Semana Santa, y que ahora está en reforma gracias al empeño de algunos vecinos que están sacando fondos organizando numerosas actividades.

Ermita de la Virgen de la Soledad de Gárgoles, con sus características dos puertas.

Saliendo de Gárgoles pasamos por la Fuente Vieja o de la Juana.

Emprendemos el camino y vemos la llamada Fuente de la Juana. El frío de la noche ha helado el agua de medio pilón. Cuesta arriba vamos charlando unos con otros. Ramón es la primera vez que viene a una jornada, y nos cuenta que nació en la fábrica de papel de Gárgoles de Arriba. Por eso se ha animado a venir cuando ha visto anunciada la actividad por su pueblo.

En el cruce de Cuatro Caminos, Natalia nos habla del patrimonio etnográfico.

En Cuatro Caminos se cruzan el camino de Gárgoles de Abajo a Ruguilla, por el que subíamos, y el Camino Viejo de Cifuentes a Trillo, que debemos tomar hacia el norte, en dirección a Cifuentes. Natalia nos invita a observar los muros de piedra seca y los olivos centenarios, relictos de una actividad rural que debe continuar. Seguimos por el camino. El sol alegra y calienta un poco nuestros cuerpos en este día frío de enero.

El camino actual coincide en parte con el Camino Viejo de Cifuentes a Trillo.

Estratificación cruzada en una peña de arenisca.

Más adelante, a la derecha del camino y en lo alto, nos llama la atención una roca. Justino nos dice que la llaman la “Peña de la Corbata”, y el geólogo nos explica en ella el significado de la estratificación cruzada y su origen como relleno de antiguos canales fluviales. Nos hacemos unas fotos de familia y continuamos.

Atravesando el quejigar (Quercus faginea) en el entorno de Los Parrales.

Ya cerca de la villa romana, nos llama la atención una encina centenaria (Quercus rotundifolia), “la Carrasca de Los Parrales”, un árbol singular que debería estar protegido. Algo más adelante, vemos el lugar donde el arqueólogo Juan Manuel Abascal realizó el corte estratigráfico de esta “carretera romana” y junto al cual, en el siglo XIX, se había encontrado un miliario.

La villa romana de Gárgoles de Arriba registra una parte de la historia local.

Habitación donde se encontraba uno de los mosaicos que mostró Luisa.

Bordeamos la valla que protege el recinto de la villa y nos encontramos con Marco, que nos espera en la puerta. El yacimiento no se abre al público, pero hoy el alcalde de Cifuentes ha tenido la gentileza de dejarnos pasar. Luisa nos cuenta anécdotas de cuando estuvo trabajando en la excavación arqueológica de la villa cuando era estudiante, en el verano de 1981, y nos muestra algunas fotografías y planos de lo excavado. Bordeamos los muros de la villa romana con cuidado de no pisarlos, y vemos las habitaciones de donde se sacaron algunos de los mosaicos mostrados.

Paisaje del entorno de la villa romana.

El paisaje en torno al yacimiento arqueológico es agradable, con olivos como los que habría hace 2.000 años, y al fondo se divisan las Tetas de Viana, majestuosas e impasibles. Muy cerca de allí, de camino a la Laguna del Tobar, pasamos junto a otro árbol singular: una gran sabina albar (Juniperus thurifera), una de las pocas que hay por el entorno. Se trata de una especie que está catalogada como de interés especial en Castilla – La Mancha y protegida por su carácter relicto.

La laguna cambia mucho de aspecto según las estaciones.

Algo más adelante divisamos la laguna y su característica vegetación de humedal: juncos, enea y carrizos, aparte de las que viven bajo el agua y que no vemos en la distancia, como berros, caráceas y espiga de agua. Enrique nos cuenta el origen de la laguna como relicto a partir de un gran represamiento de tobas que formó un gran lago del que aún podemos ver vestigios de sus sedimentos lacustres en otros lugares cercanos, como en el entorno de la ermita de San Roque de Cifuentes y en la carretera de Solanillos.

Subiendo a la ermita de San Blas desde la laguna.

En un altillo sobre la laguna, entre los siglos XIV y XVII hubo un convento de dominicas dedicado a un San Blas que murió mártir en alguna de las persecuciones contra los cristianos y que llamaban San Blas de Oreto, cuyos restos fueron encontrados en la laguna y se custodiaron en el convento. En el siglo XVII, las monjas se fueron a Lerma, en Burgos, y con ellas se llevaron parte de las reliquias del santo.

Luisa nos cuenta los detalles del interior de la ermita de San Blas.

El sol sigue acompañándonos y nos alivia del frío mientras bajamos del represamiento de tobas cuesta abajo hacia Gárgoles de Arriba. Cruzando el río Cifuentes observamos su antiguo lavadero y nos muestran una fotografía de hace un siglo del lavadero similar que hay en Cifuentes.

Lavadero en el río Cifuentes a la entrada de Gárgoles de Arriba.

Luisa comenta la habilidad que requerían algunas tareas en los pueblos.

En el pueblo vamos observando las numerosas cuevas-bodega a un lado y otro de la calle, y al llegar a la plaza visitamos el bar. Justino nos ha acompañado todo el camino y orgulloso nos invita a su cueva, nos cuenta el proceso para hacer el vino y nos ofrece un porrón con el buen caldo que produce. ¡Muy rico! ¡Gracias, Justino!

Interior de la cueva-bodega de Justino.

La práctica ayuda a completar las tareas con éxito.

La iglesia de Gargolillos, que así llaman también cariñosamente a Gárgoles de Arriba, tiene torre con un bonito chapitel, sin duda inspirado en los que se hacían en Francia. Es probable que en ello influyera el primer director de la fábrica de papel de la localidad, un francés apellidado Grimaud. En el interior hay un retablo moderno pintado en la pared a modo de fresco. Según nos dicen, lo pintó una vecina del pueblo que desgraciadamente ya murió.

Iglesia de Gargolillos, con su chapitel en la torre.

Salimos hacia Gárgoles de Abajo por el camino de La Lana en sentido inverso, hacia Cuenca y Valencia. A la salida del pueblo, en un corte del terreno junto al camino, Enrique nos explica cómo los ríos seleccionan el sedimento por tamaños dependiendo de los diferentes modos de transporte, para dar lugar a conglomerados, areniscas y arcillas.

Antigua fábrica de papel, patrimonio industrial de Gárgoles de Abajo.

A la izquierda del camino discurre "el río Cifuentes, saltarín y alegre" como decía Cela en su Viaje a La Alcarria. Nos llama la atención una vieja y alta chimenea de ladrillo, con una grieta que la atraviesa de arriba a abajo. Perteneció a una fábrica de papel que estuvo funcionando hasta 1979, año en que se cerró el negocio. Luisa nos cuenta la historia de estas fábricas en las que se hicieron los primeros billetes en España, junto a papel blanco para escribir de extraordinaria calidad, ya elogiados por Jovellanos, así como papel de colores. En sus últimos años solo se hacía papel de estraza, satinado y sin satinar. Cuando, debido a la introducción de los plásticos,  el papel de estraza dejó de ser utilizado en nuestros mercados, la fábrica dejó de ser rentable.  Ahora queda como testigo de aquellos tiempos y se debería recuperar y poner en valor este interesante patrimonio industrial que tanto aportó al desarrollo local.

Siempre es muy bienvenido que te reciban con un aperitivo...

Cruzamos la carretera a Sacedón y entramos de nuevo en Gárgoles de Abajo. Algunos ya se marchan a comer y otros subimos a la nave de Ángel Luis y Miguel que, como en otras jornadas, nos esperan para ofrecernos un aperitivo y un refrigerio, y la posibilidad de adquirir sus productos locales derivados de la miel. ¡Delicioso, como siempre! ¡Muchas gracias!

En el bar “El Peñón”, Almudena nos prepara sillas y mesas para comer lo que llevamos como una gran familia. ¡Cómo se agradece un lugar acogedor y caliente! ¡Muchas gracias, Almudena!

Comida comunitaria en el bar de Almudena, El Peñón, en Gárgoles de Abajo.

Y tras la comida, las coplas. Hoy no ha venido Pilar y no tenemos sus coplas "preconcebidas". Tras un rato de espera, Enrique y Luisa nos han compuesto unas que narran la crónica de la jornada y que cantamos en el patio del bar aprovechando los últimos rayos de sol (puedes bajártelas en este enlace). Las hemos cantado “a palo seco” (a cappella), ya que nuestros rabelistas olvidaron traer su instrumento.


Nos despedimos hasta la próxima ruta, que será en febrero por La Tajera y el Ceño del Moro, al norte de Cifuentes. ¡Allí nos vemos!