Próximas actividades

Próximas actividades: XII Camino de la Lana (sábado 18 de octubre); Ferias tradicionales de Cifuentes (viernes 24 a domingo 26 de octubre); Fiestas de Santa Catalina en Ruguilla (sábado 22 y domingo 23 de noviembre).

05/05/2018

Crónica de la jornada de Canredondo a Oter



Con frío y amenaza de lluvia estamos hoy 28 de abril en Canredondo para dar comienzo a la tercera Jornada de Patrimonio de esta año 2018 que nos llevará hasta Oter.


Magnífico comienzo con un rico desayuno que nos ofrece el Ayuntamiento de Canredondo en el bar: café, chocolate, churros, tostadas… ¡una delicia para el paladar y para entrar en calor!


Hacemos recuento y somos casi noventa. Las jornadas de patrimonio de Cifuentes siguen aumentando su difusión y en esta ocasión participan también personas procedentes de China, Estados Unidos de América, Gran Bretaña e Italia. Enrique y Luisa hacen las presentaciones de rigor y empezamos la visita guiada por el pueblo, acompañados también de varios vecinos y vecinas de la localidad que nos van contando su saber. Por ejemplo, que el propio bar del que acabamos de salir fue el horno del pueblo en otros tiempos. Canredondo fue una villa cerealista por excelencia y su pan era muy apreciado por toda la comarca. Aquí acudían de otros pueblos del entorno, como Morillejo, por ejemplo, de donde venían a cambiar vino y aguardiente por trigo.


Caminamos cuesta arriba por las calles del pueblo camino de la iglesia, que está dedicada a La Visitación, el encuentro de María con su prima Isabel, y cuya fiesta se celebra a primeros de junio. Junto a la iglesia se hallaba la carnicería. En la preparación de esta visita, Luisa de Canredondo le había contado a Luisa, nuestra historiadora, que antiguamente, cuando compraban carne, no pagaban con dinero sino que se usaba “la tarja”, una vara de madera en la que se hacía una muesca indicando la cantidad de carne que cada cual se llevaba y que más tarde pagaba con cereal cuando se recogía la cosecha. También se podía pagar con huevos.


En una pequeña plaza en la que se celebraban corridas de toros, hoy lucen unas pilas y abrevaderos junto al Pozo de la Ermita. Las pilas proceden del antiguo lavadero. Se sacaba agua con cubos de un pozo llamado “Ayuzo” y se llenaban las pilas. La ermita de la Soledad es muy apreciada por los vecinos, que se esmeran en tenerla primorosamente cuidada y con todo detalle.


El Olivo, situado a poniente, era el lugar de encuentro al atardecer de los más mayores. Hoy es el Centro Municipal, un centro social magnífico para uso y disfrute de los vecinos, que por una pequeña cantidad lo alquilan cuando lo necesitan.


En el rollo, junto al juego de pelota, Luisa e Isabel de Canredondo nos cuentan que además del uso característico de este tipo de elementos arquitectónicos, también se empleaba para colgar al Judas y a la Judesa el Sábado de Gloria, en Semana Santa. Y junto al rollo, la noche del 30 de abril, se colocaba “El Mayo”, un tronco de pino alto y derecho que los mozos cortaban y traían a hombros desde el pinar. Después se cantaba casa por casa a las mozas con algunas coplas que las describían con bastante realismo, es decir, resaltado sin miramientos su belleza o su fealdad.


Desde allí nos vamos a La Fuente. En Canredondo todo son pozos, y Enrique nos explica la razón geológica. A esta fuente llega el agua canalizada del llamado “Pozo Beber” con un agua limpia y cristalina. Unas caras decoran el frontal y una curiosa inscripción prohíbe enredar en la fuente bajo multa de quince pesetas.



Junto a la fuente está el Pozo Ayuzo y el lavadero actual. También se lavaba en las balsas, con el agua soleada. Junto a las balsas hay un chopo centenario que hace del lugar un sitio idílico.



De repente nos damos cuenta… ¡Es tardísimo con respecto a la hora prevista para la salida! Pero es que hay tanto para ver… De todas formas, no están previstas muchas paradas en el recorrido, de modo que ganaremos tiempo.


El camino antiguo que nos lleva hacia Oter atraviesa la paramera en línea recta. Esta planicie es el borde occidental de la gran Paramera de Molina, con más de 1150 m de altura y clima extremo que hoy apreciamos en toda su crudeza. A lo largo del camino vemos varias parideras. El ganado y el cereal han sido la principal fuente de riqueza de este pueblo.






Comenzando la bajada, a la izquierda vemos un conjunto interesante de arbustos: enebro común, enebro de la miera, sabina negral y pino carrasco, todos juntos, entrelazados. Parece que se han dispuesto así para facilitar las explicaciones de nuestras biólogas, que también nos cuentan las utilidades de cada uno de ellos. La madera del enebro de la miera servía para obtener un aceite que hacía de desinfectante, una especie de “mercromina”, para las heridas de las caballerías y del ganado, y también para evitar que les entrara la moscarda. Los frutos del enebro común se usan para hacer la ginebra y para aromatizar las carnes. La madera de sabina era muy apreciada porque ahuyenta a los insectos y aguanta muy bien el agua, de ahí que se usase para hacer puertas de acceso a las viviendas y también en las salinas.


El carril y el llano se acaban en La Terrera y serpenteando bajamos por un profundo valle hacia Oter. Romeros y aliagas en flor, espliego, tomillo y ajedrea. Con las plantas aromáticas y la humedad de las lluvias de días anteriores, el campo huele de maravilla.


Paramos junto a unas presas de mampostería que se hacían para sujetar el terreno y retener el sedimento y el agua en las distintas parcelas, a modo de aterrazamientos. Estamos ya en el término de Oter y Meme nos cuenta que, cuando era pequeña, fue allí a ayudar a su padre con la siega. Aquellos pedazos estaban sembrados de cereal y pasaban allí mismo la noche al raso para cortarlo de madrugada, con la fresca, y que así en húmedo no se separe el grano durante el transporte a la era. Ahora no hay nada sembrado, pero han crecido muchas plantas aromáticas: romero, tomillo, ajedrea, espliego y mejorana.


Nos cuentan una historia entrañable sobre la mejorana: San Joaquín y Santa Ana iban por el campo y Ana dijo cogiendo una ramita de una planta: “Qué bien huele esta, Joaquín”. Y Joaquín le dijo, cogiendo otra, “Pues esta huele aún mejor, Ana” y de ahí su nombre, mejorana.


El lugar donde nos encontramos se llama Valdehuevos. Enrique nos hace observar la abundancia de cantos rodados de caliza con el tamaño y la forma de huevos, planteando la posibilidad de que se llame así por eso.


A partir de este valle, entramos en el Parque Natural del Alto Tajo, uno de los más grandes de España y que en Guadalajara protege algunos de los paisajes y bosques más emblemáticos de la provincia.

La Fuente del Camino, seca.
Pablo enredando en el caño.
Camino adelante encontramos una fuente aparentemente seca, pues no mana agua. Sin embargo, enredando en el caño con unos juncos, Eduardo y Pablo consiguen que salga un buen chorro de agua, demostrando que lo de enredar en los caños no siempre es tan malo como planteaba el cartel de aquella fuente en Canredondo...

En pocos minutos se llenó el pilón.


Seguimos caminando, saltando a derecha e izquierda del pequeño arroyo que discurre por el camino, y en un punto que nos ha marcado Meme, toca empezar a subir gradualmente por el pinar de la vertiente izquierda. Serpenteando a media ladera, vemos que aún quedan restos del antiguo camino, con algunos tramos de plataforma empedrada y margina bien conservados. Al final de la subida, llegamos al Collado de Oter, donde nos incorporamos a la carretera que hicieron sobre el camino antiguo en la cuesta abajo. Al fondo nos espera Oter, en un lugar apacible al fondo del valle.



Ya en el pueblo, nos recibe el juego de pelota. Siempre hay uno en cada pueblo de esta comarca, por pequeño que sea. ¿Será parte de la influencia vasconavarra de la repoblación medieval por estos lares?



Junto a la iglesia nos espera Ángel Luis, el mielero de Gárgoles de Abajo. Queso, miel, vino, alajú, patatas fritas. ¡Qué bien sienta todo para refrescarnos al final del recorrido y como aperitivo!

Mientras unos regresan a Canredondo para recoger los coches, otros visitamos la cueva de Meme y preparamos el Centro Social para comer allí. Como siempre, sacamos y repartimos las viandas. Meme nos ha preparado una tortilla hecha con “collejas”, una planta que brota en estas fechas y cuyo sabor recuerda al de las espinacas. A los postres, dulces y licores variados. ¡Imposible probar todos! ¡Vamos a recuperar con creces las calorías perdidas en la marcha! Pero es un placer irresistible.


Algunos nos vamos a visitar el pueblo. Junto a la iglesia hay una campana en el suelo, a modo de escultura y homenaje. Es una campana ya anciana y jubilada, colocada con todos los honores encima de un pequeño podio. La iglesia, pequeña y coqueta, está dedicada a San Mateo, y no a San Matías como erróneamente dice el cartel que hay junto a la puerta. Su pila bautismal con garras de león es curiosa. También tiene órgano, aunque ya dejó de sonar hace muchos años.



De ahí vamos a la Fuente y al Lavadero. El agua sale a raudales y el perro de Meme se da un baño con la consiguiente regañina de su dueña. Meme nos hace una demostración de cómo se lavaba en el lavadero, usando un trozo de jabón casero. Una joven nos cuenta cómo se hacía lo que llamaban “la colada”, con un tinillo, que es un recipiente de cerámica donde se metía la ropa blanca ya lavada, y en cuya boca se colocaba un lienzo sobre el que se echaba ceniza de la más blanca y fina, y sobre la que se vertía agua para "colarla" según disolvía la ceniza, resultando un líquido equivalente de la lejía. La ropa se dejaba reposar varias horas en el tinillo con el líquido y luego se aclaraba. El proceso es el origen de lo que llamamos “hacer la colada”, que por extensión ha pasado a significar simplemente el hecho de lavar la ropa.


De vuelta al Centro Social, encontramos a nuestros copleros y músicos ya preparados. Pilar traía ya unas coplas magníficas, sobre las que ha trabajado después con Raúl y Enrique, que estaban hoy muy inspirados, para añadir otras cuantas estrofas. Y como tantas otras veces, las hemos cantado a ritmo de rabeladas. Un bonito broche para acabar la jornada. Puedes bajarte el PDF (80 Kb) con las coplas en este enlace.

Tras las despedidas, algunos hemos vuelto a Canredondo para ver lo que no nos había dado tiempo esta mañana. Desde aquí os invitamos a volver para que lo veáis también. El llamado “Pozo Beber”, de donde se sacaba el agua para el consumo humano; la Calle de Los Conformes, de curioso nombre y con uno de los pozos de los que hay en cada barrio del pueblo, de donde se sacaba el agua para las gallinas y para fregar; y por último, las balsas junto al chopo centenario, hacia donde nos dirigimos en un paseo delicioso al caer la tarde.


Nos despedimos hasta la próxima jornada, que será el 26 de mayo, de Morillejo a Carrascosa. Muchas gracias a todas y cada una de las personas que han contribuido a que estas Jornadas sean un auténtico placer y un pozo de aprendizaje para todos.

¡Hasta pronto!

Muchas gracias por las fotos a Eduardo, Enrique, Inés, José Luis, Luisa y Maripaz. Nuestro agradecimiento a los vecinos y vecinas de Canredondo (Luisa, Isabel, Juan Luis y su padre Carlos...) y de Oter (Meme y Tito), y a todas las personas que hicieron posible esta jornada de patrimonio: José Luis y Marco por parte del Ayuntamiento de Cifuentes, Luisa desde la Oficina de Turismo, Enrique, Fernando y Raúl por las explicaciones... Agradecimientos también al Ayuntamiento de Canredondo y en especial a la alcaldesa Mari Carmen, que nos contó cosas del pueblo y se encargó de que nos ofrecieran el desayuno en el bar y que nos abrieran la iglesia, el centro y la ermita. También a Ángel Luis, por la miel, el vino y el queso, y a Isabel de Toro, que siempre nos canta coplas y nos cuenta sobre los usos de las plantas. Agradecemos a toda la gente que se nos haya olvidado nombrar, y a todos los participantes que hacen de cada jornada una experiencia enriquecedora y única, con su interés y motivación.

11/04/2018

De Canredondo a Oter

El próximo sábado 28 de abril tendrá lugar la tercera Jornada de Patrimonio prevista para este año 2018 por el Ayuntamiento de Cifuentes, recorriendo una de las variantes del antiguo camino de Canredondo a Oter. Se trata de una ruta por las parameras del interior de Guadalajara en las estribaciones del Parque Natural del Alto Tajo.



Esquema del recorrido de Canredondo a Oter en el mapa del IGN de hace un siglo.
Esta tercera jornada comenzará en el frontón de Canredondo a las 9:30 con una visita guiada por el pueblo. Antes, a las 9:00, está prevista la salida de la Plaza Mayor de Cifuentes para aquellos que quieran compartir vehículo. A las 10:00 será la salida andando hacia Oter. La llegada será sobre las 14:00, visitando antes y después de comer algunos lugares de interés en Oter. Una empresa de apicultores locales invitará a una degustación de sus productos, y a continuación los participantes que lo deseen podrán comer con lo que hayan traído en una cueva-bodega local.
El bar de Canredondo ofrece bebidas y bocadillos para llevar, que deberán ser encargados con anterioridad en el teléfono 697601494 (Elena). De todas formas, tanto en Cifuentes como en Sacecorbo hay restaurantes que ofrecen buen menú a buenos precios.



Perfil del recorrido (escala vertical exagerada).
La distancia total del recorrido es de unos 10 km de dificultad media, por un camino llano o con pendiente (hasta 30%) en algún tramo, tanto de subida como de bajada. En algunos tramos intentaremos recuperar el camino antiguo donde ya se ha borrado, caminando en fila india: "Al andar se hace camino". Una vez en Oter, se transportará a los conductores de vuelta a Canredondo para recoger sus coches, y se coordinará el transporte de vuelta para las personas de Canredondo que lo deseen. Se recomienda llevar calzado adecuado, gorra y protección solar o para la lluvia, así como agua y algún tentempié. Predicción del tiempo atmosférico disponible en este enlace.


Cartel con el programa específico de esta tercera jornada de 2018.
Se trata de una actividad gratuita organizada por el Ayuntamiento de Cifuentes en colaboración con las vecinas y vecinos de Canredondo y de Oter. No hace falta reservar. Para obtener más información se recomienda llamar al teléfono 949810833 en horario de apertura de la Oficina de Turismo de Cifuentes: sábados de 11:00 a 14:00 y de 17:00 a 20, y domingos y festivos de 11:00 a 14:00. También puede escribir al correo electrónico: turismo@cifuentes.es

Documentación disponible:

- Folleto (díptico) con el programa de la actividad y mapa del recorrido (PDF de 750 Kb).

- Cartel para imprimir, con el programa general de jornadas de patrimonio para 2018, en formato PDF (290 Kb) y en formato JPG (1 Mb).

- Cartel para imprimir, con el programa específico de esta jornada de Canredondo a Oter, en formato PDF (0,3 Mb) y en formato JPG (1 Mb).

- Archivo KMZ del recorrido (para ver con GoogleEarth, GoogleMaps u otros geolocalizadores).

09/04/2018

Crónica de la jornada de Solanillos del Extremo a Gárgoles de Arriba


Hoy sábado 24 de marzo, día frío y ventoso, vamos concentrándonos en la plaza de Solanillos del Extremo para comenzar la segunda jornada de patrimonio prevista para este año. Poco a poco van llegando los participantes y, para resguardarnos del viento, nos vamos reuniendo en el interior de la Iglesia Parroquial del Apóstol Santiago. Allí mismo, Enrique y Luisa nos hacen las presentaciones de rigor y nos cuentan el programa del día.

En la iglesia, Luisa y Enrique hacen la presentación de la jornada.
La bóveda central muestra cruces de Santiago, y lunas que simbolizan el Islam.
Visitamos la iglesia en la que observamos bastantes curiosidades que nos indican unas vecinas de Solanillos y también Luisa. En la Guerra Civil destruyeron una estatua de Santiago de bronce y el retablo que tenía 18 columnas. Hay una talla de Cristo atado a la columna que los vecinos sacan en procesión en su fiesta principal, que se celebra en agosto. Subimos hasta lo más alto de la torre de la iglesia, una de las de la comarca que se encuentra a mayor altura, desde donde se divisan muchos pueblos, aunque el fuerte viento nos impide quedarnos mucho rato en la contemplación.

El campanario de Solanillos es de los más altos de la comarca.
Callejeando, acompañados por Felicitas y Mª Cruz, vecinas del lugar, vemos el solar donde estuvo el horno, que se conservó bien hasta hace pocos años, pero que ahora ha quedado reducido a un montón de piedras.

Junto a los restos del horno nos cuentan sobre su funcionamiento...
...mientras el viento arrecia y el frío nos obliga a juntarnos y a buscar el sol.
Pasamos junto a una corte, lugar donde se guardaban los cochinos y que recibe este nombre en las provincias de Cuenca y Guadalajara, y también en algunas zonas de Madrid y Teruel limítrofes con las primeras. Más adelante, pasamos junto a unas piqueras, nombre que dan aquí y en otros pueblos de La Alcarria a los agujeros situados en la parte alta de las cuevas-bodega y que se usaban para echar las uvas que iban a ser pisadas o prensadas. En otros pueblos también las llaman luceras.

Sin alevosía, a lugar donde se ceba a los cerdos se le llama "las cortes".
Gregoria no ha podido estar hoy con nosotros porque no anda muy bien de salud, pero el otro día nos contó que hubo en Solanillos una almazara de sangre, en la que la prensa se mueve por tracción animal, y a dónde cada familia que iba a moler tenía que llevar sus propias caballerías. Hubo un intento de convertirlo en museo, pero al final no se hizo. Hace años había muchos olivos, pero hoy ya están abandonados en su mayor parte.

Junto a las eras nos cuentan que era el lugar donde el Domingo de Resurrección, en la Procesión del Encuentro, confluían las mujeres con la Virgen y los hombres con el Niño Jesús.

La pila baustimal de la antigua iglesia románica de El Villar es hoy pilón de fuente.
El viento sopla fuerte camino de la Ermita de la Soledad, una pequeña pero preciosa iglesia románica. Junto a ella hay una fuente en la que vemos una pila bautismal bastante degradada. Nos dicen que la pila procede de un pueblo abandonado al que llaman El Villar y del que cuentan que hubo una boda en la que todos sus habitantes estaban invitados y que murieron envenenados.

Hoy no somos muchos comparando con los que solemos ser en otras ocasiones. Hace frío y el viento acentúa más aún esa sensación. 


A las afueras del pueblo nos espera una gran sorpresa: la Fuente del Pozo. ¡Una fuente monumental! ¡Es preciosa y enorme para estar en un pequeño pueblo de La Alcarria! Luisa nos dice que Juan José Bermejo, que ha escrito un libro sobre las fuentes de La Alcarria, la fecha en el siglo XVI. Al parecer, recibe el agua de dos manantiales diferentes.


Enrique nos explica que lo más probable es que el de enfrente, de agua más dura, venga de las calizas que hemos visto arriba, y el del costado derecho, de agua más dulce, debe venir de las areniscas. El conjunto monumental de la Fuente del Pozo está situado junto al Camino de Carlos III, por el que el monarca se dirigía desde Madrid hacia los Baños de Trillo.

Comenzamos la marcha, dejando detrás la fuente y el pueblo.
Por el camino, una vez entramos al valle, el viento ya no sopla tan fuerte y caminando dejamos de tener frío. ¡Qué día tan malo! Pero nos consolamos pensando que podría ser peor. ¡Por lo menos no llueve!

Raúl nos habla sobre la Sierra de Altomira.
Enrique nos habla de la caliza del páramo de La Alcarria que filtra el agua entre sus grietas. El agua circula hacia debajo hasta que llega a una capa de arcilla que hace que salga por varios sitios en la ladera de la montaña. Raúl nos dice que estamos encima la continuación de la Sierra de Altomira que, como se mete en el terreno por debajo, no la podemos ver. Enrique trae un esquema que nos ayuda a entenderlo.

Enrique explica qué es eso del Mioceno de la cuenca del Tajo.
Aunque se supone que ya ha empezado la primavera, por el camino hay pocas flores todavía. Tan sólo pequeños brotes en algunos romeros. El suelo húmedo está más blando y vamos viendo huellas de diferentes animales. Alejandro, Alberto y Meme, los tres biólogos, e Inés, estudiante de biología, van identificando las huellas y aves, y contándonos curiosidades.

Huellas de tejón en el camino.
¿Quién se anima a buscar el trazado del camino antiguo?

La última recta antes de llegar a Gárgoles.

Ya en Gárgoles de Arriba, nos hacemos la foto de grupo y nos dirigimos hacia el bar y la cueva de María Recuero. En el portal de la cueva nos espera Miguel con una degustación de miel, queso, alajú y una rica limonada. ¡Qué rico todo y que bien sienta después de la caminata! ¡Muchas gracias!

Pintada en el frontón con el nombre por el que también se conoce al pueblo.
Foto de familia.
Ábside románico de la iglesia de Gárgoles de Arriba.
Visitamos la iglesia de la localidad. Tiene un ábside románico que observamos desde fuera. También vemos en la construcción la piedra de toba de la que tanto nos suele hablar Enrique. Curiosamente, la iglesia actual queda por encima y ya no sigue el eje este-oeste de la primitiva iglesia.

Como en otras ocasiones, Miguel nos ofrece sus productos apícolas y un aperitivo.
La cueva-bodega de María es muy grande y allí nos quedamos a comer unos cuantos. En la calle está empezando a llover y hace viento y frío. Nos acomodamos y sacamos las viandas que, como de costumbre, pasan de un lado a otro de la mesa para que todo el mundo lo pruebe. Después de comer, unos voluntarios suben al bar de Consuelo y nos bajan el café a la cueva. ¡Y qué bien sienta con los licores de Eduardo! Y ahora, a tocar los rabeles y a cantar.

La mayor parte del grupo se queda a comer en la cueva que amablemente nos cede María.

Sacar los rabeles y ponernos a cantar es todo uno.
Más de uno se sonroja al cantar las rabeladas picantes....
Al salir de la cueva llueve con fuerza y el viento arrecia. Hoy no iremos a la ermita de San Blas. El frío es intenso y no nos quedan fuerzas. ¡Otra vez será!

¡Hasta pronto! Nos veremos el sábado 28 de abril para recordar el antiguo camino entre Canredondo y Oter. ¡No te la pierdas!

Muchas gracias a Eduardo, Enrique y Gaspar por las fotos. Nuestro mayor agradecimiento a los vecinos y vecinas de Solanillos (Felicitas, Gregoria, Mari Cruz) y de Gargolillos (María, Consuelo), y a todas las personas que hacen posible estas jornadas de patrimonio: José Luis; Marco, Eva y Chelís por parte del ayuntamiento de Cifuentes, Luisa por parte de la Oficina de Turismo, Alejandro, Enrique, Fernando y Raúl por las explicaciones. Agradecimientos también al Ayuntamiento de Solanillos y en especial a Pilar, que nos contó muchas cosas del pueblo, nos ayudó a localizar a gente mayor para que nos contasen más cosas, y se encargó de que nos abrieran el ayuntamiento y las iglesias. También a Miguel, por la miel, el vino y las viandas, y a Luisfer y Pilar Villaverde en el intento de contactar con familiares y amigos de Solanillos. También a Natalia y a Irina, que nos acompañaron en las dos salidas de preparación de la jornada, a toda la gente que se nos haya olvidado nombrar, y a todos los participantes que hacen de cada jornada una experiencia enriquecedora y única, con su interés y motivación.