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martes, 9 de mayo de 2017

Fuentes y manantiales de Gárgoles de Arriba


Crónica de la jornada

Bajo paraguas multicolores comenzamos la jornada de patrimonio que hoy nos va a llevar de fuente en fuente por Gárgoles de Arriba. A pesar de la lluvia estamos más de sesenta personas junto al bar de Consuelo, esperando el comienzo de la ruta. Enrique, Álvaro y Luisa presentan el programa de la jornada que se anuncia suculenta, de una parte por lo que vamos a ver y por otra porque al final del recorrido nos esperan unas cuantas delicias para el paladar.

Inauguración de la jornada de fuentes en Gárgoles de Arriba.
La primera fuente, la que llaman de Los Tres Caños, está allí mismo, justo en el sitio en el que hemos comenzado las presentaciones. En la fuente hay una placa con una inscripción en la que además del nombre del alcalde que la mandó construir nos pone la fecha de 1958. Parece mucho más antigua ya que el pilón para beber las caballerías parece dieciochesco.

El abrevadero de la Fuente de los Tres Caños parece más antiguo de lo que es.
Calle arriba subimos hasta la Peña Redonda donde está la fuente del mismo nombre. Tomás nos cuenta que la fuente se hizo cuando se metió el agua a las casas, aprovechando que la piedra ya estaba allí desde siempre. Este rincón del pueblo es conocido como El Cantón de los Mozos ya que era el punto de encuentro para comenzar las rondas. Y hablando de rondas, la noche del domingo 30 se celebran los Mayos, en los que los mozos rondaban cantando a las mozas. Luisa nos habla del origen de esta celebración en ritos de fecundidad y fertilidad que se remontan a épocas anteriores a los romanos y que se han mantenido casi hasta nuestros días, hasta que la emigración hiciera que cayesen en el olvido. Hoy se están recuperando en muchos de nuestros pueblos.

Luisa y Álvaro fueron desgranando los aspectos culturales de las fuentes...
...mientras que Enrique aportó el punto de vista técnico de tipo hidrogeológico.
Seguimos la marcha bajo el paraguas. Nos detenemos junto a la Fuente del Juego de Pelota, una fuente joven, con poco más de veinte años, que mandó construir Sebastián Benito y que el día de la inauguración se conectó con un tanque de vino para que manara por la fuente en lugar de agua.

La inauguración de la Fuente del Juego de Pelota incluyó su abastecimiento con vino.
Saliendo ya del pueblo, la Fuente de la Antecá, con un largo abrevadero y un chorro muy pequeñito con el que tardaríamos mucho en llenar un vaso. Tomás sopla en la boca del caño  y, ante la sorpresa de todos, la fuente enseguida echa un gran chorro de agua.

La Fuente de la Antecá tiene sorpresa para quien quiera soplar.
La fuente necesita arreglo y Luisa nos habla de “Las Hacenderas”, esos trabajos colectivos que se hacían para reparar bienes del común y que aún en algunos pueblos se siguen haciendo, a la vez se le da un aire festivo rematando con alguna comida tradicional. Alejandro nos habla del majuelo o espino albar, una especie curativa como pocas, de la que sus hojas se pueden comer en ensalada.

Majuelo o espino albar (Crataegus monogyna).
Por la Vega del Vaíllo aún quedan restos de antiguas mimbreras. El manantial queda un poco más arriba y no nos acercamos porque el camino está bastante intransitable. Vemos la toma de agua que se bifurca en dos ramales, uno para llevar el agua a las casas y otro del rebosadero para la fuente de Los Tres Caños.

Junto a la captación de agua para Gárgoles de Arriba.
Continuamos por una zona de terrazas de cultivos hoy abandonados. Los muros están hechos con piedra de toba de la que Enrique ya nos ha hablado en otras ocasiones y hoy nos vuelve a recordar. En Gárgoles de Arriba hay un extenso paraje llamado Los Tobares y muchas de las casas antiguas del pueblo, así como su iglesia, están hechas con este tipo de roca.

Muros y terrazas de piedra seca en toba.
Enrique muestra lo porosa y poco pesada que es la toba.
Con los paraguas abiertos, cruzamos el río Cifuentes, también llamado Negrillo en Gárgoles de Abajo, seguramente porque de ese color debía bajar el agua cuando el río era aprovechado industrialmente. Cruzamos un gran salto de agua que debió mover un batán, pero cuyo último uso fue como central eléctrica que abastecía a Cifuentes, Ruguilla, Val de San García y Gárgoles de Arriba.

Salto de agua del río Cifuentes junto al "molino de luz" (antigua central eléctrica).
El sistema de canales y compuertas para desviar el río Cifuentes.
Entre acequias y batanes, el camino serpentea y volvemos al pueblo para ver la Fuente Vieja, antiguamente conocida como La Fuente, porque era la única que había cerca del pueblo.

La Fuente Vieja abasteció a todo el pueblo antes de la acometida de aguas.

Ahora toca visitar las cuevas bodegueras de Gárgoles de Arriba. Están excavadas en la toba, una roca fácil de excavar y cortar. En una de ellas, nos ofrecen chorizo con carne de caza y vino elaborado artesanalmente por la familia Melguizo.

Catando vinos de diferentes añadas en la bodega de los Melguizo.

De allí, vamos a otra cueva con una gran sala delantera dónde nos esperan unas migas elaboradas por gentileza de la Asociación La Fragua de Gárgoles de Arriba y que Carolina nos ha estado preparando mientras hacíamos la ruta. ¡Están riquísimas! Y también, como en otras ocasiones, no podía faltar el queso y la miel que nos ofrecen Ángel Luis y Miguel para animarnos a probar otros de sus productos locales de la miel. ¡Gracias a todos!

Miguel y Ángel Luis nos ofrecen un aperitivo y sus productos apícolas.

Carolina nos muestra y ofrece su obra maestra.

Sigue lloviznando, pero esta lluvia molesta. De nuevo en el bar de Consuelo, algunos tomamos café, la comida que traíamos se nos queda en la mochila porque ya hemos comido bastante, otros sacan viandas y comen un poquito más.

Sesión de música celta con armónica, flauta (whistle) y pandero improvisado.
Fuera del bar, algunos participantes tocan y cantan. Hoy la jornada es internacional, pues nos acompañan una italiana, un estadounidense y dos británicos, así que tenemos melodías castellanas al son del rabel y la armónica, como no podían faltar, pero también sonidos de flauta y percusión con melodías que nos recuerdan a los celtas. Otros, dentro, componen las coplas de la jornada, que una vez acabadas, compartimos y cantamos con los de fuera. Puedes verlas aquí abajo y en este enlace puedes bajártelas en PDF.
Unos cantan las coplas, otro toca el rabel y otra el "pandero de cartón".
Por hoy se termina la jornada, pero el 27 de mayo nos veremos en Moranchel, que como dicen las coplas: “iremos de fuente en fuente... ¡y a tocar luego el rabel”.


¡Muchas gracias por las fotos a Eduardo, Enrique, Luisa, Maripili y Carlos!


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