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martes, 10 de mayo de 2016

Fuentes y manantiales de Huetos

Crónica de la jornada de patrimonio "De fuente a fuente" en el entorno de Huetos.

Huetos y su vega, en la transición entre paramera y alcarria.
¡Por fin es sábado y ha amanecido con niebla! “Mañanita de niebla, tarde de paseo”. Toda la semana hemos estado siguiendo el pronóstico del tiempo y los augurios al respecto no eran nada buenos para este día. Más de ochenta personas nos reunimos en la plaza de Huetos para iniciar la cuarta jornada de patrimonio que, como en ocasiones anteriores, nos va a llevar de fuente a fuente.

Enrique y Luisa empiezan con las presentaciones de la jornada.
Tras las presentaciones de rigor, Luisa nos habla del origen del nombre de la localidad, y de la picota, de la que hay referencias históricas, pero de la que ya no queda nada más que el recuerdo de quienes vieron sus restos utilizados en alguna construcción. Entre callejas tortuosas de Huetos, una larga hilera de gente. Las nubes acechan desde arriba. En la ermita de San José, la primera parada. Luisa nos habla de la devoción al santo, y de algunas curiosidades al respecto.

La ermita de San José...
...y la Fuente de la Ermita.
La fuente junto a la ermita, ahora de obra y con grifo. Luisa nos habla de antiguas creencias en las propiedades curativas de las aguas. Pecado y enfermedad se consideraban inseparables, por lo que el agua limpiaba pecados y como consecuencia aliviaba o curaba enfermedades. Todavía se conserva hoy en día la palabra “Cura” para nuestro presbítero. Seguimos la marcha, mientras las nubes se van levantando y dejan pasar algunos rayos de sol.

Por el camino, frutales en flor y viñedos verdeciendo.

Enrique nos hace una breve introducción a la geología del entorno de Huetos.
Segunda parada en la presa del Pasadero, que hoy ya no retiene el agua. Los lugareños nos cuentan que la presa actual es resultado de una reparación que se hizo en los años cincuenta, sobre otra obra anterior. Alejandro nos explica cómo las plantas que viven en el agua ensanchan sus hojas para buscar la luz y aprovechar mejor el oxígeno, y cómo las raíces en cambio son muy pequeñitas, pues no necesitan profundizar para encontrar agua.

Alejandro explica las propiedades de las plantas que viven en el agua.
La presilla del Pasadero permitía asegurar agua para el riego de las huertas.
Pasamos por El Pasadero en fila india hasta el otro lado del arroyo. La vegetación nos llama la atención todo el tiempo, los distintos olores, los colores, no sabíamos adónde dirigir la vista y el olfato. Luisa nos invita a que intentemos disfrutar la jornada con los cinco sentidos.

Bordeando los drenajes de los múltiples ojos de agua que hay en la vega.

Alejandro nos ilustra sobre el nombre de muchas florecillas y nos revela que la razón de que haya tanto boj, o buje, como se le llama por estas tierras, es porque necesita sol y humedad, que es justo lo que tiene esta tierra de Huetos.

La cabecera de la vega todavía conserva restos de la toba que la cubría.
¡Cómo iba a faltar! ¡Ahí está la toba! Una roca que ya es como de la familia para los habituales a las jornadas. Si no recuerdo mal, nos la presentó Enrique en la primera jornada de patrimonio, allá por el año 2011, cerca de la laguna de Gárgoles de Arriba y rara es la marcha en la que no la vemos por la zona. Enrique nos habla brevemente de su formación, porque siempre hay alguien nuevo que no se lo sabe. Si quieres ampliar información, en este enlace puedes ver el libro sobre "Las Tobas en España".

Discordancia entre los estratos inclinados de abajo y los horizontales de arriba.
Caminamos de nuevo mirando el paisaje, sobretodo a nuestra derecha: cerros elevados, estratos, rocas, algunos nos fijamos en ellas como si las fuésemos a pintar. En un cerro se ve algo raro: estratos horizontales y otros debajo inclinados, ¡uf! ¿qué habrá pasado? Enrique nos cuenta que eso es una discordancia y cómo pudo formarse.

Un derrumbe reciente, probablemente induciddo por el terremoto de Lorca (mayo de 2011).
En otro monte más cercano, se ve un derrumbe. ¿Se deberá a un terremoto? Enrique nos dice que es posible. La tierra y rocas del derrumbe se ven de un color amarillo-anaranjado y nuestro geólogo nos habla del porqué de los colores de las rocas. Nos hemos quedado muy calladitos escuchándole atentamente y es que siempre habíamos visto rocas de colores y nadie nos había contado porqué era así. Por lo visto, gran parte de la culpa la tiene el oxido de hierro y sus reacciones frente a la humedad.

El manantial de Las Degollás.
Nuevo repecho, esta vez un tanto dificultoso porque el camino está lleno de agua, pero merece la pena el esfuerzo de la subida ya que arriba nos espera un maravilloso paisaje. El paraje se llama “Las Degollás” y la fuente del mismo nombre está en lo más alto. Los más intrépidos suben hasta allí. Esperábamos alguna leyenda o historia sobre tan curioso nombre, pero esta vez Luisa no sabe nada y los hueteños que nos acompañan tampoco.

El viejo lavadero ahora cumple las veces de merendero.
Se va haciendo tarde. Descendemos con cuidado pero avivando el paso. De nuevo al Pasadero, pero esta vez no a la presa, sino en un merendero que se hizo en el antiguo lavadero. Ya no están las pilas de lavar y enjuagar la ropa. La gente emigró, el agua llegó a las casas y ya nadie quería ir a lavar allí. En su lugar hicieron un merendero aprovechando el espacio y la cubierta del viejo lavadero. No serviría para lavar pero seguiría siendo un lugar de encuentro.

"Fin de la ruta", nos anuncia Enrique, que va controlando la hora. Marco, el concejal de cultura de Cifuentes nos invita a la fiesta de los mayos que se celebra en algunas poblaciones del municipio esta misma noche. Luisa nos habla del origen pagano de esta celebración muy relacionado con cultos a la fertilidad de la tierra y la fecundidad de la mujer.

Un trago en la Fuente del Pilón, sedientos después de una mañana de caminata.
Deprisa hacia el pueblo. “Hace hambre”, nuestro estómago ruge un poco. Última parada: La Fuente del Pilón. Situada junto al camino que sale hacia Carrascosa. Está hecha con primor con piedras muy bien labradas y con una bonita letra pone "Año de 1906". Nos cuentan que la fuente es más antigua, así que esa fecha sería de alguna reparación. Se surte de la conocida como Fuente de la Sierra, que aprovecha una surgencia en la Sierra del Pinar, el monte de dolomías cretácicas al sur de Huetos.

Redactando las coplas que narran los hechos del día.
Desbandada y a comer. Algunos ya se despiden. Otros al bar, a sacar las viandas y a tomar algo fresco que al final el sol ha calentado. Después de comer, a componer unas coplas. Nos sentamos junto a Pilar, nuestra coplera, y verso va, verso viene, en un pispás las tenemos compuestas (puedes verlas aquí). Cada cual hace una foto a las coplas con su móvil y todo el mundo a cantar.

Interesante la inscripción a la entrada del cementerio.
Para finalizar, mientras Begoña y Enrique se quedaban cantando habaneras y corridos, algunos fuimos con Luisa y Merce a ver la iglesia de Huetos. Junto a ella, el viejo cementerio, con una losa labrada con una calavera y una inscripción que nos recuerda la fugacidad de la vida.

Inés "cazó" con su cámara a este coleóptero que se alimenta en la flor...
...y esta golondrina recién llegada de África.
El pueblo está lleno. La gente está preparando la decoración de su casa para cuando vengan los mayos esta noche. Algunos nos vamos, pero volveremos luego a participar. Este año es el 20 aniversario de la recuperación de los mayos de Huetos. Enhorabuena a este pueblo que mantiene viva su tradición. Más información en este enlace.

Nuestra nueva cita será en Oter el próxima sábado 28 de mayo, y con ella acabaremos las jornadas de este año que nos llevan de fuente a fuente.

Muchas gracias a Eduardo, Enrique, Inés y Luisa por las fotos.

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